El tiempo no pasa en vano. La gente, las emociones, las sonrisas, las tristezas, los amores y las peleas, vienen y van. Es por eso que he aprendido a disfrutar todo aquello que se me presenta cada día, individualmente… como si fuese algo que no volverá a ocurrir (y, en efecto, puede que no ocurra de nuevo). Valoro la felicidad que me puede proporcionar cada detalle pequeño de mi vida. No importa si es un abrazo, un simple café o una conversación llena de risas; cada cosa representa una razón para ser feliz.

No hay comentarios:
Publicar un comentario